LA ÚLTIMA BALA
El inspector lo quería ya, pero el forense le dio el informe media hora más tarde. La víctima falleció de un tiro al corazón a las tres de la madrugada; era una narcotraficante y posiblemente le mataron por no cumplir con un pacto. El inspector le dio el informe al detective García quien iba a llevar el caso. Eduardo García era un detective joven de unos 22 años, y este caso sería su primer caso. Al recibir el informe se apartó del muro y le preguntó al forense si podía examinar el cuerpo. Percibió que la víctima había pouesto resistencia porque mostraba señales de violencia. Además lo curioso es que en su cuello tenía un tatuaje del número 845.
Salió a la calle y cuando estaba tomando un café, vio en la espalda de una mujer ese mismo número. García sospechó de que aquella mujer podía estar relacionada con la víctima y decidió seguirla, calle arriba. La mujer cogió la moto y el detective subió a un taxi y la persiguió, sin ser visto, hasta el puerto. Allí se mezcló entre la multitud en una subasta de pescado. Eduardo le siguió los pasos, pero al final la chica se dio cuenta de que le estaba siguiendo.
Subió al barco, allí tomó como rehén una rubia y le apuntó con la pistola en la cabeza. García antes de subir al barco pidió refuerzos, pero su compañero recibió un disparo en la pierna y cayó por la borda. Su compañero hizo un último esfuerzo y le lanzó la pistola a Eduardo, que se encontraba ya frente a la asesina con una pistola.
Gerard Cabello Brugués
3rB